La Biblia: ¿Palabra divina o catálogo humano?
La Biblia no es un texto escrito con lenguas de fuego sobre un fondo blanco luminoso, ni oculto en las bibliotecas vaticanas o en una cueva en Megido. Es, como cualquier otro libro, una colección de pensamientos tatuados sobre la blancura callada de la celulosa. Aunque se imprima en papel de fumar con cantos dorados, sigue siendo tan material como el catálogo de Ikea.
🧠 ¿Ideas divinas o contexto humano?
Habrá quien diga: pero esas ideas sí que son divinas. Bueno, allá cada cual con sus creencias. Pero cuesta pensar que un mensaje de origen tan elevado se presente con tantas contradicciones. Más bien parece reflejar el contexto terrenal del autor en la época en que fue escrito, aunque él mismo hable de tiempos pretéritos muy lejanos.
La Biblia no es un monolito de coherencia. Es un espejo de culturas, tensiones, esperanzas y decepciones. Y eso, lejos de restarle valor, la hace más humana.
✡️ Antiguo vs. Nuevo Testamento: ¿ruptura o evolución?
La división entre Antiguo y Nuevo Testamento no es solo cronológica, sino cultural. El primero representa la visión judía original; el segundo, una reinterpretación pagana que intenta adaptar la anterior a su gusto. Los cánones que definen qué libros pertenecen a cada parte no son más antiguos en uno que en otro: nacen juntos, precisamente como una forma de marcar territorio ideológico.
Y no, Testamento no significa que Dios o Jesús hayan dejado esto escrito como reparto de territorios o herencias. Es un arcaísmo de la traducción griega de Alianza. En el Antiguo Testamento, esta alianza entre Yhwh y su pueblo promete descendencia, tierra y bendición universal… a cambio del cumplimiento de la ley. Pero esa promesa sigue sin cumplirse. El pueblo espera, en pausa, como quien aguarda una llamada que nunca llega.
✝️ La Nueva Alianza: ¿esperanza o espera eterna?
La Nueva Alianza es menos clara, si cabe. Más interpretativa. Se supone que el mesías ya vino a anunciar el reino de Yhwh, pero debe regresar para implantarlo. Han pasado más de dos mil años y no hemos vuelto a verle el flequillo. Aun así, hay quienes esperan con fervor que esto ocurra, como si la historia estuviera en suspenso.
📚 Una biblioteca, no un solo libro
La Biblia no es un relato lineal. Es una biblioteca. Una manta de retazos cosida con hilo dorado. Hay cartas, cancioneros populares, refraneros hebreos, un libro erótico, oráculos, filosofía en prosa y verso, crítica divina, leyes humanas y litúrgicas, y también algo de historia... e historietas. Su aparente unidad es más bien una ilusión de encuadernación.
La ciudad de Gebal (que significa montaña) tomó su nombre del producto que más vendía: el papel o papiro, en griego biblós. De ahí deriva biblion, que significa libro, y su plural ta biblía: los libros. O sea, que Biblia quiere decir más bien biblioteca. Hoy en día, la ciudad ha recuperado su nombre antiguo y se llama Jbayl, en árabe.
Así que ya podemos imaginar qué nos vamos a encontrar: un conjunto de textos de estilos, épocas y autores muy distintos, con voces que a veces armonizan y a veces se contradicen. Un mosaico cultural, lleno de capas, ecos, añadidos y disputas.
Una Biblia, varios ANTIGUOS TESTAMENTOS:
El Antiguo Testamento no es el mismo para todos. Judíos, católicos y protestantes no solo tienen libros distintos, sino un orden diferente y hasta una manera distinta de leer la historia. No existe un canon más auténtico que otro: cada uno refleja su propio mundo, su propia tradición, su propia teología, su propia manera de mirar el futuro.
📜 El canon hebreo: místico y diplomático
El canon hebreo se divide en tres partes: Torá (Enseñanza), Nevi'im (Profetas) y Ketuvim (Escritos).
La Torá es neutra, universal, y contiene las enseñanzas fundamentales. Aunque sugiere que Yhwh necesita un templo único, evita mostrar preferencia por un lugar específico, lo que permite que sea aceptada tanto por los descendientes del reino de Judá como por los del reino de Israel… ¡los samaritanos!
Los libros proféticos o Nevi'im, en cambio, se centran más en Jerusalén. Esto no lo leeréis en ninguna parte (o al menos yo no lo he encontrado), pero en la Biblia no hay nada inocente ni casual, y aquí el orden de los profetas parece seguir una genealogía bíblica. Como podemos ver en la tabla, hay una coincidencia tanto en el orden como en la figura bíblica que cada profeta evoca, e incluso en la idea o mensaje que representan.
| Libro | Figura bíblica que evoca | Idea que representa |
|---|---|---|
| Josué | Adán | Entrada al Edén (la tierra prometida) |
| Jueces | Hijos de Adán | Caída y redención cíclica |
| Samuel | Noé | Nuevo comienzo, renovación con el reino |
| Reyes | Hijos de Noé | División del mundo (Israel/Judá) |
| Isaías, Jeremías, Ezequiel | Abraham, Isaac, Jacob | Fundamento espiritual |
| Doce profetas menores | Doce tribus | Unidad profética del pueblo |
¿Coincidencia? Difícil creerlo, y puede ayudarnos a entender por qué algunos personajes aparecen sin mucha introducción: el conjunto funciona como un árbol genealógico donde todo encaja mejor.
Finalmente, los Ketuvim son un auténtico cajón de sastre: arte, erotismo, filosofía, historia condensada… Una forma de decir: ‘nosotros también jugamos en esa liga’, mientras los griegos marcaban la pauta cultural del momento. Aquí entran Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.
✝️ El canon católico: más histórico, más mesiánico
El Antiguo Testamento católico presta más atención a los libros históricos, que preparan el terreno para la llegada de Jesús. Por eso incluye textos como los Macabeos, escritos en griego y excluidos del canon hebreo.
La estructura sigue este orden: primero el Pentateuco (nombre griego de la Torá), luego los libros poéticos y sapienciales, y al final los inquietantes, se leen como una especie de cuenta atrás hacia el Mesías.
¿Hay profecías claras sobre Jesús? Pues no. Pero la tradición cristiana se ha dedicado a una auténtica arqueología textual: rebuscando frase por frase, tratando de sacar posibles pistas de su llegada, muerte y resurrección. A veces con tanta creatividad que uno pensaría que de la Biblia se puede sacar hasta una receta de macarrones con tomate.
🧑🍳 Profecía de los macarrones con tomate según las Escrituras
Cocer los macarrones: Echa tu pan sobre las aguas, que después, al cabo del tiempo, lo recuperarás. — Eclesiastés 11,1
Prepara la sartén: Que te traigan aceite puro de olivas machacadas… — Éxodo 27,20
Sofrito: Las cebollas, los puerros, los ajos y los pepinos… — Números 11,5
Sazonar: Siempre con gracia, sazonada con sal… — Colosenses 4,6
Cocinar a fuego lento: Y el fuego del altar nunca se apagará. — Levítico 6,6
Bendecir la comida: Bienaventurado el que come pan en el Reino de Dios. — Lucas 14,15
🕊️ Ortodoxos etíopes: el canon sin límites
La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo acepta todos los libros habidos y por haber: protocanónicos, deuterocanónicos, apócrifos, pseudepigráficos… ¡hasta el Libro de Enoc y el de Jubileos!
Enoc es una especie de apocalipsis hebreo, y Jubileos, una de la mitología del Génesis y Éxodo. Si existe, ellos lo leen.
🕀 Ortodoxos griegos: los padres de la Septuaginta
Los ortodoxos griegos fueron los que nos metieron en todo este cacao al traducir la Biblia hebrea al griego (la famosa Septuaginta), pero hoy en día se centran más en el canon hebreo, claro, también traducido. Ironías de la historia.
✝️ Protestantes: vuelta a los orígenes hebreos
El protestantismo, en su afán por desafiar al catolicismo, regresa al canon hebreo. Rechaza los libros escritos en griego y busca estudiar la religión desde sus raíces más antiguas. Es una forma de decir: Volvamos al principio, sin añadidos.
NUEVO TESTAMENTO: Más sencillote, pero también tiene su intringulis.
A primera vista, el Nuevo Testamento parece más ordenado: primero los Evangelios, luego los Hechos de los Apóstoles, después las Cartas, y para acabar, el Apocalipsis, que pone el broche de oro —o de fuego y dragones, según se mire.
Pero si rascamos un poco, vemos que el orden no es cronológico, sino más bien temático y teológico, y no tan clarito como parece.
📜 Lo primero que se escribió: las cartas de Pablo
Aunque los Evangelios cuentan la vida de Jesús, las cartas de Pablo fueron los primeros textos cristianos que se conocen. Algunas son auténticas, otras se discuten, probablemente escritas por sus discípulos o admiradores.
📖 Los Evangelios: cuatro versiones, una historia
Los Evangelios no se escribieron todos a la vez ni fueron escritos por testigos directos. El orden tradicional —Mateo, Marcos, Lucas y Juan— no refleja el orden real en que se redactaron.
Marcos fue probablemente el primero: corto, directo y con cierta urgencia.
Mateo lo amplía, con más enseñanzas y genealogías.
Lucas, más literario, añade parábolas y detalles históricos, y junto con los Hechos de los Apóstoles forman como una obra en dos tomos.
Juan es el más teológico, simbólico y místico —lo que a veces se llama gnóstico.
✉️ Las otras cartas
Después tenemos más cartas, estas ya apócrifas aunque firmadas con nombres famosos: Pablo, Pedro, Santiago, Juan, Judas, y alguna anónima como Hebreos. Unas son exhortaciones, otras sermones, y otras respuestas a problemas concretos.
Y si eres de la Iglesia Etíope… ¡pues aquí entra todo! Incluso los apócrifos, textos perdidos, evangelios alternativos y cualquier cosa que haya salido en el mercado espiritual.
🔥 El Apocalipsis: final explosivo
El Apocalipsis de Juan cierra el Nuevo Testamento con un festival cósmico: bestias por aquí, trompetas por allá, jinetes apocalípticos, dragones, y una Jerusalén que parece sacada de un sueño de ciencia ficción. Es el gran show final, donde el bien triunfa, el mal se derrumba, y todo se renueva.
El autor desayunaba madalenas de visiones y cenaba tortillas de revelaciones, porque en serio, parece escrito por alguien que se chutaba con drogas psicodélicas o psicotrópicas. Y ahí queda, para cerrar el libro con el fin del mundo… aunque nadie le hace mucho caso, salvo algún que otro grupo satánico o así.
🧩 ¿Y el canon?
Aunque el Nuevo Testamento parece más uniforme, tardaron su tiempecito en ponerse de acuerdo, digamos que hasta el siglo IV . La Iglesia Ortodoxa Etíope, como ya dijimos, mete en la mezcla textos que otras tradiciones consideran apócrifos.

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